Saltar al contenido

El imperio Romano

El Imperio Romano (27 a. C. – 476 d. C.)

El Imperio Romano será recordado como el más grande y poderoso del mundo antiguo. Desde su fundación en el 753 a. C. Roma vivió diferentes formas de gobierno, empezando por una monarquía, pasando por la República y culminando en el Imperio que se extendería hasta su caída en el 476 d. C.

  1. Orígenes del Imperio Romano

La etapa de los emperadores vino tras la caída del sistema republicano de Roma propiciado por una serie de guerras civiles y el asesinato de Julio César tras proclamarse Dictator Perpetuus, convirtiéndose en el máximo y único gobernante de Roma.

Esto provocó la ira de Pompeyo y el Senado, que vieron el asesinato como única forma de acabar con esta situación. El ajusticiamiento tuvo lugar en el propio recinto del Senado, durante el festejo de los Idus de marzo.

La idea del Senado era acabar así con un periodo convulso y conseguir la estabilización de la república. Sin embargo, la expansión que experimentó Roma, añadiendo nuevos territorios, trajeron la necesidad de un cambio de gobierno, un sistema más sólido desde todo punto de vista: administrativo, comercial, militar, financiero, etc. Todas estas reformas fuero haciendo que el gobierno republicano fuera dejando paso al del Imperio.

  1. Etapas del Imperio Romano

En la historiografía clásica, el Imperio Romano se divide en dos, llamándose el primero de estos periodos Alto Imperio Romano y al segundo, Bajo Imperio Romano.

  1. Alto Imperio Romano (27 a. C. – 305 d. C.)

Augusto, primer emperador de Roma, luchó porque la figura del Emperador fuera hereditaria y así se fueron afianzando en el trono distintas dinastías. La primera de ellas conocida como la Dinastía Julio-Claudia tuvo como emperadores a Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón.

Una guerra civil concluyó el imperio de Nerón y comenzó la Dinastía de los Flavios, quienes gobernarían solo diez años, hasta el 96 a. C.

A esta Dinastía le siguió la de los Antoninos dejando grandes nombres de la historia como Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y Cómodo. El sistema político no sufrió variaciones significativas con respecto a la anterior dinastía.

La siguiente fue la Dinastía de los Severos que estuvo en el poder desde el año 197 al 235 a. C., iniciada por Septimio Severo y acabada por Alejandro Severo.

Entre los años 235 y 300, la capital se fue debilitando e hizo falta invertir en la protección y el refuerzo de las defensas del imperio para que los bárbaros no penetraran en Roma. Fue un periodo de unos cincuenta años en el que el ejército tomó el poder y estuvo enfocado en la guerra.

En el 284 a. C. llega el emperador Diocleciano que instaura la Tetrarquía (el poder recaía sobre dos augustos y dos césares). Con la abdicación de Diocleciano en el año 305 se puso fin a esta nueva forma de gobierno y también al período conocido como Alto Imperio Romano.

  1. Bajo Imperio Romano (305 – 476 d. C.)

El Bajo Imperio Romano está marcado por el emperador Constantino que promovió el cristianismo como la religión principal del imperio. Trasladó la capital del imperio a Bizancio, que más tarde fue llamada Constantinopla.

A la llegada del emperador Teodosio, el imperio romano se encontraba en sus días más débiles. Tomó la decisión de dividir el imperio en dos partes entre sus hijos Honorio y Arcadio, dando lugar al Imperio Romano de Oriente y al Imperio Romano de Occidente, un hecho que fue clave en la caída final del gran imperio.

  1. La Organización del Imperio Romano
    1. Organización Política

En la organización política del Imperio Romano encontramos cuatro fuertes figuras:

  • El Emperador: representaba la máxima autoridad, incluyendo el ámbito religioso, político y militar.
  • El Senado: hacía valer las órdenes del emperador. En el año 28 d. C. se hizo una limpieza en el senado y el emperador tomó el título de príncipe del senado.
  • Provincias Senatoriales: el emperador, delegó el gobierno de algunas provincias a senadores de su confianza para ser administradas de la manera más eficaz.
  • Prefecturas: era como una institución policial que garantizaba el bienestar de todos los ciudadanos romanos.
  1. Organización Social

En cuanto a las clases sociales dentro del Imperio Romano, distinguimos:

  • Patricios: representaba a la clase noble, ciudadanos de pleno derecho y con privilegios en todo ámbito social, cultural, judicial, pero quedaban fuera del ámbito político.
  • Plebeyos: la clase media desapareció y surgieron los plebeyos. NO gozaban de todos los derechos ni privilegios, solo de algunos.
  • Esclavos: con las guerras y la expansión, este grupo social se hizo muy numeroso y se encargaban del servicio del campo, doméstico, minería, construcción, artesanía, etc. Solo se podía salir de la esclavitud si lograbas comprar tu libertad o por concesión de su amo, que lo convertía en un liberto.
  1. Organización Económica

Como hemos visto, la mano de obra era aportada por los esclavos y de ellos dependía la economía del imperio romano. Con la expansión, logró crear una gran comunicación terrestre entre sus ciudades y el comercio se vio muy bien recompensado.

Gran parte de sus riquezas venían de la agricultura, siendo los cultivos más cosechados el olivo, la vid y el trigo, aunque no faltaban otro tipo de frutas y legumbres.

Al conquistar zonas ricas en minerales, la minería empezó a prosperar y se usaron a los esclavos para la explotación de las mismas. Construir puertos, fue algo que contribuyó mucho al comercio y la exportación e importación de productos.

  1. Organización Religiosa

La religión romana fue politeísta, lo que significa que adoraban a varios dioses que representaban fuerzas de la naturaleza. Algunos de estos dioses eran Júpiter (el más poderoso en la religión romana), Ceres (diosa de la cosecha), Marte (dios del ejército), Diana (diosa de la caza y la naturaleza), Mercurio (dios del comercio), etc.

En la religión romana había dos tipos de culto: el público y el privado. El culto público era dirigido por los sacerdotes y adoraban a distintos dioses en nombre de todos. Cada uno de los dioses tenía un templo dedicado y sacerdotes que servían a dichos templos.

En el culto privado, eran administrados por los padres de cada familia y estaba orientado a dioses familiares que se dividían en tres grupos: los dioses manes (eran almas de los ancestros de la familia y velaban por la prosperidad de sus familiares), los lares (protegían el hogar) y los penates (encargados de llevar el alimento al hogar).

  1. Caída del Imperio Romano de Occidente

Ya os adelantamos que la división del imperio romano entre Oriente y Occidente, marcaría el fin del Imperio Romano ya que abrió la puerta a los pueblos germanos para que ocuparan parte del territorio. Alanos, Vándalos y Suecos, abarcaron Hispania y el norte de África.

En el 402 d. C., los pueblos godos toman Italia, obligando a los emperadores a exiliarse en Rávena. Después de esto, sucede el asalto a Roma, en el que los pueblos bárbaros, capitaneados por Alarico, saquean la ciudad, robando tesoros y profanando sus iglesias. La pérdida de la capital fue un duro golpe que hacía perder la esperanza de recuperar lo que un día fueron.

En el año 475, Rómulo Augústulo llega al poder sin poder hacer nada por salvar el Imperio. Se le recuerda como el último emperador del Imperio Romano de Occidente. Solo estuvo en el poder un año y fue sustituido por Odoacro, de origen bárbaro que acabó definitivamente con el Imperio Romano de Occidente en el 476 d. C.