• El arte de los Bustos

Existen bustos del antiguo Egipto, también de Grecia pero fueron los romanos quienes llevaron un paso más allá este tipo de escultura. El material más utilizado para su realización era el mármol blanco, aunque también se utilizaba el bronce.

En los inicios, solo se representaba la cabeza y parte del cuerpo, y con el tiempo se fueron añadiendo los hombros y parte del pecho. Los bustos más frecuentes eran los de los emperadores ya que era una forma de perpetuar su imagen para la posteridad. No obstante, también se hacía este tipo de escultura, o retrato, a gente noble y líderes importantes de una ciudad. En resumidas cuenta, por las personas poderosas que tenían el dinero para pagar el encargo.

En la época republicana de Roma (509 – 27 a. C.) se presentaban esos bustos cortos, de cuerpo triangular en el que no se veían los ropajes. Algunos de los bustos más importantes de la época son los que se realizaron a Pompeyo, Cicerón y Julio César.

Los bustos no eran solo cosas de hombre, también existen tallas en las que se representaban a mujeres, como es el caso de Lívia, esposa de Augusto. Este tipo de bustos, han servido a los historiadores para el estudio de las costumbres, estilismos, peinados, etc.

Con la época del Imperio (29 a. C. – 476 d. C.) se inicia una nueva etapa en lo referente a la representación de los emperadores a través de la escultura. El poder creciente de los nuevos mandatarios romanos, hizo que se derivara hacia la divinización de estas personalidades, representándose desnudos, semidesnudos o con coronas de laurel.

En cuanto a los retratos se siguieron representando con los rasgos humanos de cada personalidad representada, aunque cada vez se acrecentaba el realismo que se daba a los rostros. A partir de la época de Adriano (117 – 138 d. C.) se comienza a usar la técnica del trépano para representar la barba.

Esta tendencia se mantendría hasta el final del Imperio. Un busto famoso que podemos tomar como referencia de este movimiento es el de Caracalla, en el que se puede apreciar el movimiento lateral de cabeza, un busto hasta los pectorales, barba, etc.